Después de 88 años (PRI)

El ahora llamado Partido Revolucionario Institucional recién celebró su aniversario número 88, llevando a cabo un evento en su cede nacional, en donde estuvo presente el presidente de la república y la plana mayor, como comúnmente se le dice. En dicho evento, se pregonó que el PRI está más fuerte que nunca, que aquellos que piensan lo contrario se equivocan y que esto lo reafirmaran en las elecciones venideras, en donde por cierto se estarán jugando mucho más que solo el prestigio. Esperado el discurso optimista y triunfalista, aunque quizá este comportamiento ya no permee tanto en las nuevas generaciones pero siguen haciendo uso de esta singular comportamiento, como manera para transmitir confianza a la militancia. Hablar del PRI es hablar de un partido que divide fuertemente opiniones y que se mueve siempre en un entorno de controversia social, es por demás querido u odiado, ningún otro instituto político genera tal pasión y/o encono como lo hace el Revolucionario Institucional.

Para concretar el presente escrito me enfocaré en dar mi opinión en cómo se encuentra actualmente el partido, si verdaderamente después de 88 años está más fuerte o si ya le llegó la hora de verdaderamente reflexionar. Para empezar hay que decir que un comportamiento social común, radica en que cuando se encuentra una “fórmula” ganadora generalmente se tiende a continuar llevándola a cabo hasta que esta deje de dar resultados, en otras palabras, si así estamos logrando los objetivos trazados, para que cambiar. En gran parte esta filosofía es la que se ha optado por seguir, aun cuando los resultados ya no son tan favorables, extrañamente existe una lealtad hasta ridícula a las formas de proceder. En la actualidad, aun cuando concuerdo en que aquellos que vaticinan una gran debacle están muy equivocados tengo que decir que es increíble ver que pareciera que las lecciones no se han aprendido y que el otrora partido invencible, sigue pecando en no apostarle a una renovación interna.

No es lo mismo dicho que hecho, en discurso se puede pregonar que el cambio se está dando, pero en las acciones demuestran todo lo contrario. Con esto no generalizo claro pero si expongo que pareciera que en el fondo en verdad siguen manejándose las cosas a la antigüita, grupos de poder, intereses, centralización, disciplina impositiva, etc. Ahora, esto es algo que pasa en todos los partidos políticos en una menor o mayor medida pero es el PRI en el cual se magnifica más.  Al ser el partido que por tantos años detentó el poder político, obviamente esto es algo intrínseco, todos le quieren pegar al más fuerte, por ello es de sabios saber adaptarse siempre a las distintas circunstancias en las cuales se vive. O se busca evolucionar o se irán quedando en el camino, como en nuestra vida, aquellos seres que lograron eficientemente adaptarse al medio ambiente sobrevivieron y los que no, simplemente se extinguieron.

El PRI tiene y siempre ha tenido personas muy valiosas, muchos han contribuido cualitativamente para su evolución pero a otros tantos que han querido un cambio, simplemente se les ha hecho a un lado o segregado sistemáticamente. Y es aquí en donde siento que está su peor error, porque eso ha causado que el desencanto venga desde sus propias filas y no solo del sentir social. Y desafortunadamente más allá de hacer algo al respecto, se simula que todo está bien y que son otros los factores que causan desestabilidad y no el propio proceso de toma de decisiones. Están todavía a tiempo de reaccionar si es que se quiere enderezar el camino, se tiene experiencia, talento y una militancia fuerte y leal, solo falta la determinación real para ejercer una nueva y aun más comprensiva y sensible forma de actuar.

Reflexión

“Sin ideales sería inexplicable la evolución humana”

-José Ingenieros-