Homenaje para el cura que abusó de menores

Agencias

José Manuel Ramos Gordón fue el cura de Tábara (Zamora) durante 26 años. Hasta el pasado 1 de julio, cuando el Obispado de Astorga (León) le aplicó “la privación del oficio de párroco” tras un proceso canónico en el que el sacerdote admitió haber abusado de varios niños hace tres décadas, cuando era docente del Seminario Menor de La Bañeza (León). El obispo Juan Antonio Menéndez, sin embargo, mantuvo la condena en secreto y permitió que Ramos Gordón fuera homenajeado el pasado 17 de octubre por todo el pueblo de Tábara.

En la iglesia, llena de fieles y autoridades que desconocían los hechos, el sacerdote ofició una misa junto a su sucesor. Recibió un pergamino en agradecimiento por los servicios prestados y luego se fueron todos a celebrarlo con un banquete. “Ha manchado el nombre del pueblo. Es como si nos hubiera convertido en cómplices de unos hechos repugnantes”, exclama indignada con el obispo una vecina del municipio.

Astorga, La Bañeza y Tábara, a caballo entre las provincias de León y Zamora, son los tres vértices de un triángulo sacudido desde el pasado domingo por la noticia de los abusos, adelantada por el diario La Opinión de Zamora. Hasta entonces, salvo el obispo y unos pocos colaboradores, nadie conocía en la zona el sórdido pasado de Ramos Gordón. Solo una de las víctimas, que en 2014 remitió una carta al Papa Francisco relatando los horrores ocurridos en el seminario en el curso 1988-1989, era conocedor de la investigación.