Balance de los primeros seis meses

El tratar de hacer una recapitulación certera y verdaderamente llegar a emitir una conclusión la cual sea apegada a lo que la ciudadanía realmente siente, no siempre es fácil. Se tienen que tomar en cuenta innumerables variables y saber que muchos opinan según conveniencia o ideología ya sea partidista o personal. Partiendo de esta premisa y siendo fiel a mi estilo de escribir, el cual siempre lo fundamento en ser lo más parcial posible independientemente de gustos, credos, religiones, etc. como arriba mencione; en esta editorial plasmaré mi pensamiento en manera de un veredicto propio acerca del comportamiento y resultados de la presente administración.

Primeramente tengo que decir que reiteraré lo que hace precisamente casi seis meses escribí acerca de lo que auguraba podría ser el contexto y/o entorno del primer semestre del nuevo gobierno. Y lo sigo sosteniendo, estipulé muy claro que gobernar no es para nada fácil y que así como necesario era que en muchos procesos existiera un cambio de fondo y de formas, que esto no sería nada fácil de lograr y que muy probablemente se verían envuelto no solo en controversia sino en un expectante escrutinio ciudadano. Cambiar un sistema que llevaba años trabajando de una manera no es para nada sencillo y para ello era fundamental rodearse de gente no solo con capacidad, lealtad y un sincero compromiso hacía su estado y nación comprobados sino personas que entendieran el momento histórico. Por una parte se refleja y se trabaja en armar una estrategia para enfrentar los grandes retos y para eso se necesita tiempo, esfuerzo y mucha dedicación, cuestión que se ha reflejado para bien pero para nada han estado exentos en incurrir en actos de los cuales el gobernador claramente pregonó que no permitiría.

En esta cuestión hay que aclarar que por ello enfaticé en la importancia del proceso de conformación de un equipo de trabajo y que estos a su vez comprendieran en donde están situados y la enorme responsabilidad que tienen para efectos de cumplirle a la ciudadanía. La decisión y por qué no decirlo, el carácter bien cimentado del Gobernador que a diferencia del pasado reciente, él si demuestra frontalidad y disposición a dar la cara, es notoria, sabe perfectamente que la gente espera mucho de él y que el no cumplir expectativas sería algo que repercutiría mucho en su carrera política así como en la del partido que representa. Toma decisiones concretas, quizá no siempre acertadas como todo ser humano pero si se faja y acepta responsabilidad, lo cual es bueno mientras no se incurra en una centralización y/o dependencia excesiva de una persona y su criterio.

Se le tiene que dar su tiempo a la administración y dejarlos trabajar en sus estrategias para posteriormente hacer un juicio más concreto pero a su vez tienen que cuidar de no seguir incurriendo en acciones que reflejan una continuidad de malas costumbres en lugar de un cambio anhelado y prometido. Muchos nuevos funcionarios tienen que comprender que la gente está dolida y más cuando la soberbia sigue permeando en algunos que muestran más su pequeñez de mente que su disposición a entregarse con ahínco y humildad en las encomiendas que les fueron asignados.

Aclaro como siempre lo hago, esto no tiene nada que ver con colores ni posturas políticas, tiene que ver con los valores personales, aquellos que se inculcan y se aprenden al ir creciendo y madurando.

Critica fuertes siempre las habrá y situaciones imponderables que afecten negativamente también. Unos no perdonan o comprenden el por qué el ejecutivo prosiguió con su viaje a China, cuestión en la que personalmente discrepo pero entiendo el por qué lo hacen. Lo del penal es algo que silenció a muchos que por redes sociales afanosamente se seguían burlando de la tragedia ajena y pomposamente jactando de ser casi casi los redentores del pueblo, cosa de la cual la mayoría de mexicanos y tamaulipecos ya estamos hasta el copete.  La división nunca es buena, es como el muro de Trump, entre más lo sigas edificando y presumiendo más escozo vas a causar.

En general siento que hay que darles espacio y tiempo, entre su proceso de prueba y error pero sin dejar de exigirles y recordarles que son servidores públicos y por ende deben de demostrar siempre empatía a las causas  ciudadanas. Como Tamaulipeco seguiré apoyando y aplaudiendo todas las buenas acciones que vengan a generar mayor bienestar colectivo y desde mi trinchera colaborando sin distingos ni prejuicios para que eso continúe y siga permeando, en beneficio de nuestro hermoso estado y anteponiendo siempre los intereses del pueblo y de nuestra gran nación. Gobernar nunca es fácil y hacerlo con un apoyo mayoritario menos, pero para eso debemos de dejar a un lado acciones tontas que laceran y apostarle a la hermandad y a la causa común.

Seguirán diciendo que peco de ingenuo o soñador pero si no lo vemos así, entonces el camino a la discordia y divisionismo seguirá estando asegurado.

Por Tamaulipas hay que hacerlo, en estos primeros seis meses siento que muchas cosas se pudieron haber hecho mejor pero también sé que de corazón deseo que vayan consolidándose las nuevas estrategias que se irán implementando.